Venciendo los Goliat

1ra Samuel 17:49-50
“Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra.
Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano.”



La historia bíblica de David y Goliat, narra los acontecimientos de la guerra entre en pueblo de Israel y los Filisteos. Dice en 1ra de Samuel 17 que los Filisteos juntaron sus ejércitos para la guerra y también el rey Saúl y los hombres de Israel se juntaron. Cada ejército estaba sobre un monte y el valle estaba entre ellos.
Del escuadrón de los Filisteos, salía y se ponía en medio un hombre llamado Goliat, quien le proponía a Israel que escogieran entre ellos un hombre que pudiese pelear contra él; si este hombre le vencía los filisteos se convertirían en siervos de ellos, pero si vencía Goliat, el pueblo de Israel sería siervo de los filisteos.
Los israelitas temieron de Goliat, porque era un hombre alto, de gran tamaño, era considerado un gigante, dice la biblia que era un paladín.
1ra Samuel 17:4
“Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo”
            Un paladín es un hombre fuerte, valeroso y que en las guerras se distinguía por sus hazañas.
            En nuestra vida como cristianos pasamos por muchas dificultades y adversidades que se nos presentan como gigantes invencibles que no podemos derrotar. Es un gigante que se pone adelante y está ahí al acecho.
            Un gigante para nosotros, en ocasiones puede ser un problema de salud, con los hijos, la familia, el trabajo, un problema económico, en fin, cualquier circunstancia que se nos presenta y que vemos tan grande y tan difícil de salir de ella.

1ra Samuel 17:16
“Venía, pues, aquel filisteo por la mañana y por la tarde, y así lo hizo durante cuarenta días.”
            En nuestro diario vivir, que para nosotros los cristianos representa una batalla constante, cuando existe un “Goliat”, este va a venir por la mañana y por la tarde, a retarnos, a decirnos que no podemos contra él, a pararse en frente con aquel gran tamaño, y nosotros, muchas veces nos llenamos de temor y tratamos de huir de ese “Goliat”, como hacían Saúl y su gente.
            El pueblo de Israel sabía que el que venciera al gigante, sería bien recompensado por el rey, se darían riquezas y le daría a su hija por esposa, pero como el paladín de los filisteos, el gigante Goliat, era más fuerte que aquel ejercito, nadie se atrevía a pelear contra él.
1ra Samuel 17:25
“Y cada uno de los de Israel decía: ¿No habéis visto aquel hombre que ha salido? El se adelanta para provocar a Israel. Al que le venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel.”
            Hermanos, nosotros nos parecemos al pueblo de Israel, sabemos que si nos atrevemos a pelear contra el “Goliat”, el Rey de reyes nos dará la victoria!!! Nos dará una gran recompensa y juntamente con nosotros bendecirá también nuestra casa y familia!!! Sí, lo sabemos, pero aún así, nos atemorizamos del gran tamaño de ese “Goliat”.
Pero como David, tenemos que armarnos de valor!!! David no era más que un pastor de ovejas, el no era un guerrero como sus hermanos, pero tenía la unción de Dios!! De repente podemos decir: “Como voy a vencer a semejante problema tan grande!? Como salgo de esta!? Mi hermano (a), usted también tiene la unción del Padre!!!!! Amen?
Decía David en 1ra de Samuel 17:26
“Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio a Israel? Porque ¿Quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?”
            ¡¡¡¡Somos escuadrones del Dios viviente!!!! Ese “Goliat”, ese gigante, ese problema, esa enfermedad, esa adversidad, ese “incircunciso”, por muy grande que se vea, no es más grande que el Dios a quien servimos, de quien somos hijos. Y es que los hijos de Dios, a veces olvidamos que somos hijos del Rey de reyes y Señor de señores. Quién o qué pueden contra nosotros si tenemos al Todopoderoso de nuestro lado?
            En nuestra batalla quien va adelante peleando por nosotros es Jesucristo!!!
            Finalmente 1ra Samuel narra como David logró vencer a Goliat.
1ra Samuel 17:48-50
“Y aconteció que cuando el filisteo se levantó e echó a andar para ir al encuentro de David, David se dio prisa y corrió a la línea de batalla contra el filisteo.
Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la  frente, y cayó sobre su rostro en tierra.
Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano.”
            Hermanos, con una sola piedra David venció a Goliat.
            Hagamos como David, que tomó esa piedra y la lanzó justo en la frente de aquel gigante, derribándolo al primer golpe.
            Tomemos nuestra piedra, y de un solo tiro derribemos a esa “Goliat”.
            ¿Cuál es nuestra piedra? Nuestra piedra es la fe, nuestra piedra es la oración y el ayuno, es la fortaleza que nos da el Señor en medio de la situación, pero sobre todo, nuestra piedra es nuestra confianza en Dios!
            Y si llega la duda y pensamos: “¿Cómo hago para pelear contra este Goliat que se me viene encima? ¿Con que fuerzas?”
            Pues, David era solo un muchacho, un pastor de ovejas, y se atrevió a pelear contra un paladín. Porque el confiaba en el Dios al que le servía. Y le dijo a aquel gigante:
1ra Samuel 17:45
“…Tu vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos!!! “
            Entonces hermanos, tomemos nuestra piedra, y al primer golpe derribemos al “Goliat”, y no conforme con verlo caído, cortémosle la cabeza, como hizo David con el paladín, cortémosle la cabeza para darle la gloria a nuestro Padre Celestial quien nos da la victoria!!! Amen







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