Alabando la Grandeza de Jesús!
Qué hermoso es mi Dios, que
maravilloso!! Él conduce mi vida y lleva todo en ese orden divino que ha diseñado
perfectamente para yo poder vivir dentro de su voluntad y de su propósito para
yo poder disfrutar de sus maravillas. Muchas veces, yo solo tengo que darme cuenta
de cuan grandes cosas ha hecho y decir: Wao Señor, gracias!!!
Realmente no hay manera, no
existen formas de agradecer a Dios su amor, su bondad, su fidelidad…. Cada día
que me regala viene cargado de su favor, de sus bendiciones, de su gracia
abundante! Sólo que tengo que estar apercibida, atenta y con el corazón
dispuesto a recibir todos esos dones preciosos que Él ha preparado solo para mi…
Dios me ama, como si yo fuera
única en este mundo, y si fuese la única persona sobre este mundo, aún así Jesús
hubiese venido a dar su vida por mí, a morir en esa cruz y derramar su sangre
preciosa como pago por mis pecados, a llevar las enfermedades en sus llagas, a
soportar cada dolor en sus heridas; para que yo, no tenga que padecer por
ninguna de esas cosas… Y resucitar, para darme vida eterna….
Esas hermosas maravillas están
disponibles para todo ser humano creado, porque hemos sido hechos por Él y para
Él, sólo hay que reconocerlo cono Rey y Señor de nuestras vidas, creerlo en el
corazón para justicia y confesarlo con nuestros labios para salvación (Romanos
10:10)
Es tan sencillo llegar a la majestuosidad
de Dios, Él está disponible, y está esperando que se le invite a ser dueño de
su vida; solo hay que orar (hablar con Dios), creyendo que Él escucha y que
responderá a esa sencilla y sincera oración.
Si quieres también disfrutar de
sus maravillas, si quieres ser parte hijo (a) de Dios, no solo por creación,
sino por adopción; si deseas que el también controle todo en ti y día a día te
dirija a su buena, agradable y perfecta voluntad, te invito a orar así:
Señor Jesús, reconozco que soy
pecador (ra), no quiero vivir más de la manera en que he estado viviendo,
quiero que Tú seas el Dueño y Señor de mi vida, se que moriste en la cruz por
mi y que resucitaste para darme vida eterna, te invito a que entres en mi
corazón y mi hagas una nueva persona, cambia mi vida y que tu Espíritu Santo
sea mi guía desde ahora y para siempre, amen.

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